Una juguetería vive de tres o cuatro semanas al año. Lo que se decide mal en septiembre se paga en diciembre, y para enero ya no hay forma de corregirlo: solo queda el inventario que no se movió.
En septiembre hay que decidir qué traer para diciembre. Si el dato del año pasado no está en ningún lado, se compra por lo que uno cree recordar.
Y ocupa lugar, dinero y anaquel. Sin una forma rápida de armar promociones, ese inventario se convierte en pérdida lenta.
El cliente empezó a abonar en octubre para llevárselo en diciembre. Si el registro depende de quién lo atendió, en la semana de más venta aparece el problema.
Alguien está eligiendo entre tres juguetes y atrás hay ocho personas esperando. Una caja que no puede atender a los dos pierde clientes que ya estaban adentro.
En temporada la caja no puede parar ni cinco minutos. Los sistemas que viven solo en la nube dejan de vender cuando se corta la conexión; los que viven solo en tu computadora se llevan toda la información si esa máquina falla. Aquí el programa se instala en tu equipo y la información viaja a la nube.
Las ventas se guardan en tu computadora y suben a la nube en cuanto vuelve el internet. Aunque abras el sistema sin conexión, puedes vender.
Guardas la venta y ya está en la nube. Si no hay conexión, el sistema reintenta al abrirse y en cada venta nueva, sin que tengas que hacer nada.
Lo que sí necesita conexión es facturar, cancelar y registrar devoluciones. El timbrado del CFDI se hace contra el SAT, y eso no se puede hacer sin línea.
Los cuatro funcionan para una juguetería. Lo que cambia es el tamaño de la operación: cuántas cajas, si entregas a domicilio y si tienes más de una tienda.
Con el reporte de los cien artículos más vendidos y el de ventas por semana puedes ver qué se movió de verdad en la temporada anterior, no lo que uno recuerda. Es el dato con el que se decide la compra de septiembre.
Sí. Puedes establecer promociones sobre artículos de temporada, de menor desplazamiento o con mucha existencia, y armar paquetes de artículos complementarios para venderlos juntos.
Sí. El apartado acepta todos los abonos que hagan falta, así que el cliente puede ir pagando de a poco desde octubre y llevárselo en diciembre. En cualquier momento sabes cuánto lleva pagado y cuánto falta.
Sí, puedes seguir vendiendo hasta cinco días sin conexión. Las ventas se guardan en tu computadora y suben a la nube en cuanto vuelve el internet. Sin conexión puedes vender y hacer presupuestos, pero no facturar, cancelar ni registrar devoluciones.
Las ventas hechas sin internet se registran con la fecha en que el sistema sincroniza, no con la del día en que las hiciste. Es a propósito: así un reporte que ya revisaste no cambia después. La fecha real de la operación queda guardada de todas formas.
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